Acércate.

Recuerda que el problema con la locura es que ya no es vista como una virtud.


Bienvenidos

noviembre 04, 2025

Reflexión: Monstruo

Peor aún, Clarice… sentirse monstruo por pensar o ser diferente y darse cuenta de las atrocidades que son capaces de cometer los verdaderos monstruos que con toda tranquilidad se ven a sí mismos como personas normales.

Por eso dicen que no hay que temer del que se tiene por malo, pues ese tiene un armazón moral y una consciencia ética que le recuerda el valor de sus actos. Hay que temer del que comete atrocidades justificándose de que es lo correcto y está haciendo el bien.



agosto 28, 2025

Prosa: La mentira de la juventud perenne

Sentir el punto de quiebre, donde no hay retorno. El límite que marca lo que jamás se podrá llegar a ser, vivir o sentir. El camino transitado lo impide; las propias limitaciones del tiempo —cuando en el pasado todo era posible— lo transforman en su contrario, llevándonos a un anhelo de vida que, rodeado de las penumbras del pasado vivido, se transmuta en abstracción y ficción, posible únicamente en el inconsciente.

La llama encendida de una vela se consume como las horas que transcurren, mermando la vida, deteniendo el latido y el torrente de energía que incendiaba los pensamientos.

Se besan las noches pasadas, se abraza la almohada que sepulta los más terribles pensamientos, los deseos lujuriosos y los sueños tiernos. Lo poco que queda discurre en desvelo. La razón se impone en el conocimiento: ahora se sabe que todo aquello que se creyó imposible también acontece; nada perdona el olvido que llega con el tiempo.

El transcurrir ha sido violento. Los deseos se estancaron y la pregunta que fustiga persiste: ¿Cómo se llega a un lugar al que nunca se pensó siquiera en llegar, tan distinto a nuestros anhelos?

Se siente, se sabe, se vive. El cuerpo lo recuerda en señales irreversibles e indetenibles. El intento de desterrar las huellas del tiempo tatuadas en la piel nos conduce a escondernos en una mentira: piadosa, humillante, indigna. La mentira de una juventud perenne, ya perdida. Nada detiene el cansancio ni borra el dolor cincelado en el alma por lo vivido.

No hay retorno, sólo un espejismo fragmentado del tiempo que resta para la partida.

julio 14, 2021

Poema: Entre olas

La poesía es algo que me cuesta muchísimo, pero decidí intentarlo una vez más, esta vez inspirada en el poema de Kevin. P. Gilday, Deep Sea Diver. Conócelo dando clic aquí.

Por cierto, lo que entiendas está bien. Para mí, es lo bello de esto.


Siento una lágrima

caer apresuradamente,

derramar por mi mejilla.

Me escucho llorar,

incapaz de hablar.

 

Siento una marea

tirando de mí,

empujándome.

Mi cabeza en un giro,

haciéndome dudar.

 

Siento una ola

de miseria chocar

a la orilla.

Las extremidades comienzan a agitarse

en el suelo.

 

Siento agua

deslizarse por mi garganta,

cambiando mi sangre.

Me siento flotar,

fuera de la inundación.

 

Siento una onda

donde fluye la cordura

de vuelta a mi ser.

Emersión de la aflicción,

sentimiento temporal.

junio 25, 2021

Prosa: Poder volar

Hay un inmenso cielo, y yo, ave de libertad, quiero volar en el azul de la maravillosa luz que significa estar suspendida sobre el viento, que sueño, me llevará a mí lugar.

Entregarme al viento que acaricia mi suave vuelo, despegar del suelo y observar desde mi sitio el ancho e infinito mar de libertad. Y lanzarme a todos y ningún lugar, permitir acariciarme por el sol de mi esperanza y por fin ser quién soy, ave libertaria.

Llevarte en mi alma y en ella deshacer las ataduras que nos anclan e impiden que vueles a mi lado con tranquilidad. Hacerte un nido en el horizonte donde puedas descansar, un espacio sin espacio, un sueño mágico del que nunca despertarás. Siempre en libertad.

mayo 01, 2021

Ficción: ¡Estás aquí!

Texto inspirado en la experiencia de un conocido.

- Bueno

- Hola, ¿cariño?

- Si...

Su voz del otro lado de la línea me parecía tan familiar y lejana, no atiné a decir más, sólo lo escuché, mientras mil recuerdos vinieron a mi mente. Parecía mi memoria un rompecabezas sin completar, un libro cerrado hacía mucho tiempo. Y en un segundo sucedió, retorné al pasado, por un minuto me sentí niña otra vez, con esa mirada limpia como el horizonte donde me pierdo por horas.

Recordé a mi abuela con su rostro dulce y amable, sentada en su mecedora favorita, diciéndome: “ven cielo, ven mi niña, siéntate aquí junto a mí”, oyendo como me contaba las más bellas historias que jamás volví a escuchar; mientras Nino, el gato de la casa, juguetón ronroneaba sintiendo mis caricias en su lomo aterciopelado.

Me pareció ver de nuevo la merienda dispuesta en la mesa, en esa mesa larga de mantel blanco de encaje y flores, con sillas enormes donde mis pies colgaban. - ¡Donas y leche fría para mi niña! - decía mi abuela y con sus ojitos tiernos me sonreía, mientras yo aguardaba mi momento favorito del día... verlo llegar.

Esperaba oír el ruido de las llaves en la cerradura, y ver aparecer su silueta que aún en la penumbra de la vieja sala sabía distinguir. Sentía su aroma inconfundible, y sus brazos extendidos esperándome mientras yo corría a su encuentro saltando de alegría: ¡has llegado! ¡estás aquí!

Tantos recuerdos, y hoy desempolvo su voz, esa voz que no borró de mi corazón la ausencia. Hoy lo escuché de nuevo, hoy volvió.

- Perdóname, han pasado muchos años, quería buscarte, pero tenía miedo... y ...

- ¡Estás aquí!... sabía que regresarías... siempre te esperé…papá.