Peor aún, Clarice… sentirse monstruo por pensar o ser diferente y darse cuenta de las atrocidades que son capaces de cometer los verdaderos monstruos que con toda tranquilidad se ven a sí mismos como personas normales.
Por eso dicen que no hay que temer del que se tiene por malo, pues ese tiene un armazón moral y una consciencia ética que le recuerda el valor de sus actos. Hay que temer del que comete atrocidades justificándose de que es lo correcto y está haciendo el bien.
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