Acércate.

Recuerda que el problema con la locura es que ya no es vista como una virtud.


Bienvenidos

abril 13, 2014

Dejar de ser niña

«Yo solo quería ver las caricaturas toda la mañana, pero me obligaron a salir a creer en algo que no existe».
 

Cuando era niña nunca quise escuchar el gran consejo de todos "disfruta de la niñez, cuando crezcas solo desearás ser niña de nuevo" y yo pensaba "no, los adultos pueden hacer lo que quieran, ya quiero crecer y hacer lo que quiera" por eso de las tareas... y los regaños y castigos y prohibición de horas limite para ver la tv o jugar y demás.. ser adulto parecía ser la libertad de hacer lo que te viniera en gana, porque "eres grande y puedes hacer lo que quieras".

No es cierto, si puedes hacer mas cosas, "sin prohibiciones" pero ya es bajo tu responsabilidad. No habrá alguien más que interceda por ti y diga "lo hizo sin querer, es pequeñ@", no habrá tareas y maestros regañones, pero habrá trabajo y gente que te diga lo que debes hacer, y el no cumplir no amerita un 0 o baja calificación, va sobre tu reputación y desempeño, sobre el sueldo que percibes para poder "hacer algo" más con tu vida... algo que sin dinero no es fácil conseguir. El dinero, si bien no da felicidad, permite que puedas compartir cosas materiales con las personas, o incluso momentos geniales, ir a mas lugares, darte gustos, y eso es bueno.. pero mejor es cumplir con lo que debes y sentirte satisfecho de lo que haces, y además recibir algo por eso.

¿Quisiera ser niña otra vez?

No, pero si quisiera tener la misma ilusión que tenia cuando lo era, la misma fe ciega sin cuestionamientos, la misma facilidad para toma de decisiones sobre lo que quería hacer, la misma energía, el mismo valor de creer en las personas, de saludar a todo el mundo con una sonrisa y conversar solo porque si... Sin juicios, sin prejuicios, sin desconfianza...


Me queda ser lo que soy y tratar de conservar lo más que pueda de esa esencia... de ser así...

diciembre 31, 2013

Gracias 2013

Y así, sin darme cuenta, se me acabó el año. Un gran año.

Para el 2012 esperaba un año gris, innecesario y por demás irrelevante. Y la vida nunca te da lo que quieres. Yo quería un amigo, y gané un gran amor, yo quería soledad, y gané compañía incondicional, yo ansiaba silencio y me inundó la música. Bien lo decían, si quieres resultados diferentes, debes comenzar a hacer cosas diferentes.

Esperé mucho del 2013, realmente demasiado. Esperé ser feliz, esperé fuera un año interesante, por lo menos novedoso. Y no hice más que esperar, y esperar. Y lo único nuevo fue lo mismo de siempre; rutina.

A unos días de mi cumpleaños, decidí que la felicidad sería un estado de ánimo, y no un objetivo futuro. Y me lo propuse. Y a días después de mi cumpleaños, la vida me atravesó en el camino lo mejor que podría darme; empatía, compañía y amor.

2013, un año difícil, aunque eso sí, con sus gratas experiencias.

¿Qué más puedo decir?. Cosas que me hubiese gustado hacer y no hice, cosas que hice y de las que ya no me puedo arrepentir. Como también cosas muy divertidas y alocadas que me gusta recordar con gracia.

Como en un aeropuerto, gente nueva ha llegado y se ha ido. Madurar es parte de ese ciclo: no apegarme a nadie que llegue, así como no obligar a permanecer a quien ni siquiera quiere seguir siendo parte de ella.

La lucha sigue, para bien o para mal, sigue.

A los amigos y a los conocidos, les deseo un 2014 lleno de fuerza vital para cumplir cada uno de sus objetivos, siempre y cuando sean en provecho al progreso de la humanidad y para sí mismos. Bendiciones, amor y luz para todos ustedes.



Querido 2014, para ser feliz, sólo te pido salir bien de la universidad.

diciembre 22, 2013

Desconfianza


Me da miedo que el temor a mostrarme vulnerable no me deje conocer, ni permitir que me conozcan. Correr el riesgo es difícil cuando te lastimaron, pero no superarlo es bastante peor. Tengo miedo del miedo. Me perturba la posibilidad de repetir historias.

Me queda cómodo este lugar en el que estoy. Cerrada, jugando a ser distante y fría. Pero en la comodidad se estanca lo malo junto con lo bueno y nunca me gustó demasiado mezclar.


No sé como animarme a empezar otra vez sin que me afecte lo que pasó antes.

diciembre 05, 2013

Miedo

El miedo...es la base, el miedo puro, mortal...es la línea de división de nuestras especies. Y no importa lo duro que luchemos para definirlo, no puede ser cuantificado. Pero es una de las pocas unidades constantes de medida, una de las pocas cosas que nos hace lo que somos.




La única fuerza humana con suficiente poder para superar el miedo...es el amor.




octubre 10, 2013

Sal con una chica que lee.

Sal con una chica que lea. Sal con una chica que se gaste el dinero en libros en vez de en ropa. Que tenga problemas de espacio en el armario porque tiene demasiados libros. Sal con una chica que tenga una lista de libros que quiere leer y credencial de la biblioteca desde los doce años.

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Encuentra una chica que lea. Sabrás que lo hace porque siempre llevará un libro a medias de leer en el bolso. Será la que mire con amor las estanterías de la librería, la que llora silenciosamente cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves la chica rara que huele las páginas de los libros viejos en una librería de segunda mano? Esa es la lectora. Nunca se pueden resistir a oler las páginas, especialmente si están amarillentas.

Es la chica que lee mientras está esperando en la cafetería del final de la calle. Si echas un vistazo a su taza, verás que la crema del café está flotando en la superficie porque ya está absorta. Perdida en un mundo que el autor ha creado. Siéntate. Probablemente te mire fugazmente, como la mayoría de las chicas que leen no le gusta ser interrumpida. Pregúntale si le gusta el libro.

Invítala a otra taza de café.

Hazle saber que lo que piensas de Murakami. Comprueba si ha pasado del primer capítulo de La Comunidad del Anillo. Entiende que si te dice que entendió el Ulysses de James Joyce sólo te lo dice para sonar inteligente. Pregúntale si le gusta Alice o si le gustaría ser Alice.

Es sencillo salir con una chica que lea. Regálale libros por su cumpleaños, por Navidad y por los aniversarios. Dale el regalo de las palabras, en poesía, en canciones. Regálale a Neruda, Pound, Sexton, Cummings. Hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Entiende que ella conoce la diferencia entre los libros y la realidad, pero por Dios que va a intentar hacer su vida un poco como su libro favorito. Nunca será tu culpa si lo hace. De alguna manera tiene que intentarlo.

Miéntele. Si entiende la sintaxis, entenderá que necesitas mentir. Tras las palabras hay otras cosas: motivaciones, valores, matices, diálogos. No va a ser el fin del mundo.

Fállale. Porque una chica que lee libros sabe que el fracaso siempre lleva hasta el clímax. Porque ellas entienden que todas esas cosas tendrán un final. Y que siempre puedes escribir una secuela. Y que puedes empezar otra vez, y otra y seguir siendo el héroe. Que la vida está destinada a tener un villano o dos.

¿Por qué estar asustado de todo lo que no eres? Las chicas que leen entienden que esa gente, como los personajes, evolucionan. Excepto en la saga Crepúsculo.

Si encuentras una chica que lea, mantenla cerca. Cuando la encuentres a las 2 de la mañana sosteniendo un libro contra su pecho y llorando, hazle una taza de té y abrázala. Puedes perderla por unas cuantas horas, pero siempre volverá a ti. Hablará como si los personajes del libro fuesen reales, porque durante un rato, siempre lo son.

Te declararás en un globo aerostático. O durante un concierto de rock. O casualmente la próxima vez que esté enferma. Por Skype.


Sonreirás con tantas ganas que te preguntarás por qué tu corazón no ha explotado y la sangre no está corriendo ya por tu pecho. Escribirás la historia de vuestras vidas, tendréis hijos con nombres extraños y gustos aún más extraños. Les presentará a vuestros niños al Gato Garabato y a Aslan, quizá el mismo día. Pasaréis los inviernos de vuestra vejez juntos y ella recitará a Keats en voz baja mientras te sacudes la nieve de las botas.

Sal con una chica que lea porque te lo mereces. Te mereces una chica que pueda darte la vida más colorida imaginable. Si sólo puedes darle monotonía y horas aburridas y compromisos a medias, entonces estás mejor solo. Si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, sal con una chica que lea.

O mejor aún, sal con una chica que escriba.

                                                                              Rosemary Urquico




Un texto que encontré mientras vagaba por internet que me gustó mucho y decidí compartir. Espero te hayas sentido tan identificado (a) como yo.

PD:  O todavía mejor, sal con una chica que lea, escriba, le gusten los videojuegos, el rock/metal y sea muy friki. :B