Acércate.

Recuerda que el problema con la locura es que ya no es vista como una virtud.


Bienvenido

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domingo, 18 de agosto de 2013

La música está viva.

La música es un arte instructivo, es decir, si no se realiza en tiempo real de nada ha de servir su existencia. Es tan efímera que depende del tiempo, depende del espacio. Es el sonido. Eso dice el humano.

Se reproduce en cualquier parte y no necesita modelos. Reside en nuestra mente, en el cuerpo, tiene vida. Los humanos somos marionetas. La naturaleza es un instrumento altamente necesario.

La escuchamos, la atrapamos en inventos desde hace más de cien años. Ahora contenida en diminutos aparatos creemos que se quedará con nosotros a nuestra voluntad. Qué ingenuos somos los humanos.


No es esa música que se compra, que se roba, que se crea. Es esa música que no se puede almacenar, que nos deja erizada la piel, la que nos roba el sueño.

A esa no la podemos reproducir, ni esos elegantes caballeros que presumen inventarla. No existe nada que pueda retenerla.

Todos somos esclavos, mercenarios, pobres idealistas de ser dueños de la música porque nosotros la inventamos. ¿Quién les dijo a los humanos que la música la inventaron? La antropología no sabe de nada y la sociología no sabe de arte.

El arte se siente. La música no es arte, es vida.

Es  eso que todos quisiéramos guardar, es un recuerdo, un espacio, el amor, un abrazo, las horas, un tren, la infancia, el sonido de una voz, un viaje, un sueño, la vida que se ha escapado.