Acércate.

Recuerda que el problema con la locura es que ya no es vista como una virtud.


Bienvenido

Bienvenido
Todo un honor pasar por tu tiempo.

domingo, 17 de febrero de 2013

A un año.


He guardado ese día en un cuadro para verlo una y otra vez.

Fue como cualquier otro día, así tan común que la tranquilidad en una ciudad tan caótica se vio natural, hasta cómplice. Qué complejo fue todo en mi mente ese día. Y estabas ahí, inmóvil, sonriendo.
Tu cabello acomodaste y tus manos debieron temblar como lo hacía mi corazón. Un pantalón de mezclilla, playera gris o café, ¿una chamarra negra? La verdad no recuerdo la ropa, sólo tu cara que no quise mirar. Ya sabía que iba enamorarme de ti, por causa y efecto, por ley de polaridad, por que como es arriba es abajo, porque como venimos nos vamos. Todos los principios del Hermetismo se hicieron presentes esa tarde. Tú aún no lo sabes.
Todo se pinto en sepia como una novela grafica... es por eso que nosotros vivimos en una. "Nuestro libro sentimental".
Las horas pasaron poco a poco entre una plática superficial de dos extraños que ya se conocían y se vuelven a conocer. Salimos del cine. El frío, la humedad, el clima estaba conjugando bien, despacio. La tarde comenzaba a brillar por las luces y tú intentaste besarme.
Pude escapar, huir, correr lejos de ti y luego arrepentirme de lo que hice… el atardecer no me dejo.
Me quedé, trate de no contemplarte, sabía que me gustabas, sabía que no debía estar ahí.  Y tus manos grandes sobre tus piernas. Hablamos de nada, de nada en realidad, porque no recuerdo nada, solo la imagen, la escena, tu voz. La resonancia del clima.
No hubo música, más bien mucho silencio y destino. Te ame.
Hace mucho tiempo me dijeron que te conocería. Debí huir, pero no me arrepiento hasta donde hemos llegado. Pude irme y decirte no. Sin embargo, aquí estamos, llenos de cosas hermosas, llenos de esto, del otro. De que no nos dejamos, de que nos amamos.
Y ahora seguimos aquí, después de un año, donde sigue el engrane… suena, se mueve.
Ese día se va a quedar para siempre en mi memoria. Nunca jamás, ni con todo el dinero y malicia me arrancarán ese día. De ese viernes frente a un hermoso atardecer de febrero.