Acércate.

Recuerda que el problema con la locura es que ya no es vista como una virtud.


Bienvenido

Bienvenido
Todo un honor pasar por tu tiempo.

sábado, 31 de marzo de 2012

Quédate.


Pero estuviste aquí. Irte no sirve de nada. Estuviste y habrá quién siempre te recuerde. Irte no sirve de nada. Mejor quédate.


lunes, 19 de marzo de 2012

Lo que sé de la vida.


No sé mucho acerca de lo que es la vida pero he aprendido y conocido algunas cosas importantes.

Algo como que las bocas son las que mueven el mundo y en ellas comienzan las historias.
Algo como que a los ojos les cabe toda una vida, cualquier paisaje, toda sonrisa.
Algo como que las manos tienen memoria y buscan siempre la piel que las marcó.
Algo como que las palabras importantes no son las que aprendemos primero, sino las que no hemos de olvidar.
Algo como que somos la consecuencia de un montón de causas juntas. Y eso está bien.
Algo como que la vida se trata de que no nos lleve la chingada, o al menos no sin haber dado batalla.
Algo como que somos más de lo que sabemos y sabemos más de lo que necesitamos.
Algo como que estar vivo mata y por eso la vida duele.
Algo como que debajo de nuestros pies siempre hay un camino.
Algo como que el tiempo no vuelve porque jamás ha llegado y duramos lo que ardemos.
Algo como que inventamos a dios para que nos pudiera inventar y luego entonces, vivir.
Algo como que las promesas se deben decir como amenazas y los besos se deben dar como promesas.
Algo como que la única manera de perpetuar las historias es escribiéndolas o convirtiéndolas en música.
Algo como que las canciones siempre son un buen lugar para volver.
Algo como que fallecemos un poco en cada calle en la que lloramos, en cada mirada que se rompe y en cada adiós.
Algo como que vale la pena clavar los colmillos siempre que sea para marcar lugares.
Algo como que el mejor lugar para encontrarse es en otro cuerpo, en aquel que ames.

 Yo no sé mucho sobre la vida pero he aprendido algunas cosas importantes. Y con eso es suficiente.



 



jueves, 15 de marzo de 2012

El acero en el fuego.

Las almas se completan unas con otras, se buscan como se busca a un hijo perdido o se rastrean como si alguna vez hubieran estado juntas y algo, quién sabe cómo, las hubiera separado.
Me gusta pensar que las almas al principio de los tiempos estuvieron unidas, que estaban juntas en una unión exacta y armoniosa, que fueron designadas por pares que funcionaran perfectamente una al lado de otra, después imagino que les fueron asignados cuerpos y la confusión las hizo perderse entre muchas otras, pero en sus recuerdos eternos, milenarios, siempre están a la espera de su alma par, en una persistente búsqueda del complemento, en una constante lucha por encontrarse. Entonces cuando creen que están cerca visitan a la otra por las noches, se meten a su cama y a sus sueños, protegen a los cuerpos del frío aire, se besan en la frente como niños, se escurren por las pieles como agua y se guían como se guía a un ciego.
Creo firmemente en que las almas reconocen su cauce como si fueran ríos que están ahí desde la formación del planeta y que entonces saben su rumbo a la perfección y saben el camino de memoria. Creo también que tienen un destino y que las cosas que han de suceder entre ellas nada puede evitarlas y que las cosas que no han pasar, tampoco habrá nada que las provoque.
Y creo con toda mi fuerza que las almas no se equivocan, que se recuerda y que siguen su trayectoria hasta el lugar indicado, hasta el momento correcto. Luego colapsan en espacio y tiempo definidos y se funden como el acero en el fuego.
Tu alma me recuerda de milenios y entra cada noche en mi ventana. Mi alma te recuerda eternamente y entra en tus días por la mañana.
Ser el fuego de tu alma, tú, el acero de la mía, seguir la trayectoria de tu alma con mi alma en cada uno de mis días, estar en el momento del choque, la colisión de galaxias infinitas.