Acércate.

Recuerda que el problema con la locura es que ya no es vista como una virtud.


Bienvenido

Bienvenido
Todo un honor pasar por tu tiempo.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Entre el ser y estar

Estoy en mil lugares y de ninguno soy. Paso como el viento, arrasando la calma y apaciguando tempestades;  mas no permanezco al tiempo. Sólo soy de un sitio al que me agarro para no perderme, al que vuelvo siempre para encontrarme, para que los verbos ser y estar se reconcilien. Allí estoy y soy al mismo tiempo, allí, en un paraíso cercano donde no se finge y se es quién eres, allí en aquel lugar que me abraza y me cobija con su calidez perpetua y el suave frió que calma el calor más sofocante.

He querido ser y no estar; tantas veces como he amado, he querido ser, pero sólo he estado. Y me he esforzado por encontrar un nuevo sitio en el que ser, en crear una nueva esencia de mi misma, completada por otro que le dé valor e importancia a la insignificancia mísera de mi propia esencia en la inmensidad de tantos entes. Y aunque a veces he creído formar parte de un nuevo lugar, inventado y realizado a medida para mí, un lugar que no sea allí, un lugar aquí, he encontrado que quedan cosas por decir, que el alma se resiente al dejarse doblegar del todo, que el corazón ha estado dispuesto tantas veces a ser, que ahora se conforma con estar. Porque los demás sólo han estado cuando yo he querido ser, porque mi alma ha aprendido que es mucha renuncia darse y mostrarse del todo , aunque lo sigue intentando, no consigue otra alma que la quiera escuchar, que la vea tal cual es, que encuentre de, un solo golpe de vista, toda su existencia. Aunque entre tanto juego verbal de nuestro precioso idioma he comprendido la importancia del estar. Sólo se es de un sitio al que todos volvemos cuando otros seres ya no nos dejan estar. Queremos ser pero estamos porque los seres no pueden dejar de ser lo que son para convertirse en otra cosa. La almas son difíciles de mostrar porque no están, sólo son y estando, somos, sin darnos cuenta, parte también del otro, aunque el otro no quiera ser y no se muestre del todo. Estoy  en el mundo y sé quién soy.   

¿ Es suficiente?

domingo, 29 de octubre de 2017

Rezo

Me dejo llevar al abismo de tus sombras,
le rezo a la curia vanidad de tu esencia.

Atea que cree en los milagros de la carne,
agnóstica que conoce a dios en cada beso.

Rezo, rezo, rezo.

Soy pecadora, confieso,
blasfemias de tu cuerpo
me condenan al calor de tus infiernos.

Oleadas sofocantes, sudor rusiente…
Condenada estoy,
mas siento haber tocado el cielo.

Y rezo, rezo, rezo…

miércoles, 18 de octubre de 2017

Distracción

Esto que nos rodea ¿quién dijo que es real?

Nadie lo nota, teniendo ojos viven felizmente ciegos. Vivían...

Ves al mundo despertarse y apresurarse por la mañana, ansiosos para comenzar sus cotidianas carreras hacia ningún lugar. Se concentran en el que va adelante sin darse cuenta de que la pista es circular.

Distracción, esto es distracción, lo que vemos a diario por nuestras ventanas, tu casa, tu trabajo, tus amigos, tu pareja y todo lo que puedes tocar. Porque de no haber nada y todo estar vacío y encontrarte con la absoluta soledad verías por primera vez la insólita y desoladora realidad, esa que no somos capaces de cambiar.

Pienso; cada año es el último del mundo, cada década es el fin de la humanidad y cada día es el rapto de los "justos". Siempre atrapados entre un nuevo comienzo y un nuevo final, ¿acaso lo logramos? ¿conquistamos la inmortalidad? ¿es esto trascendencia humana?

No.

Solo estamos permanentemente aprisionados entre el ayer y el mañana. Pues bienvenida a la realidad -me contesto-, a nuestra cárcel de ideas y a nuestro laberinto de dioses.

martes, 17 de octubre de 2017

Adiós

Adiós, pasado resaltado por mis recuerdos,
maximizado por mi imaginario dramático;
La realidad es muy distinta, el presente es otro.

Adiós, futuro ensalzado por mis deseos,
venerado por mis sueños fílmicos;
La realidad es esto, el presente es ahora.

Quería querer que fueras lo que no serás…
se desvanece el milagro, las palabras se diluyen.

Adiós, ilusión destructora entre mis sábanas rota,
pasajera itinerante de mis noches sordas,
compañera extraviada de mi vida loca,
música de acero que envolvía las horas.

Adiós, navegante furtivo que en mis anhelos habita,
recluta de penumbras, soldado de luces, capitán de sombras.
mudo testigo de lo que me hunde,
inquilino perpetuo que en mi alma flota.

Adiós.

lunes, 9 de octubre de 2017

Dedicatoria no entregada


Quito a mi vida horas, minutos, segundos, para sumarlos a tu tiempo, a tu vida. El tiempo que ya no es tiempo, que se escapa con ese respiro infinito del viento, con la muerte de cada día, con el camino transitado sin derecho a un regreso.

Por un momento floté en tus brazos, bailé en tus labios, sonreí como niña y canté tu canto. Desde la profundidad de mi mar nade por fin hasta la superficie y me elevaste hasta el arcoiris nacido de la unión de mis lágrimas y el sol de tu encanto.

No pude advertir cuando volví a encontrar tus ojos y sin saber cómo, entregué mi alma a tu cuerpo. Desesperada por detener el tiempo dibujo para ti caricias infinitas y finjo mis propios limites para que no percibas los tuyos.



domingo, 8 de octubre de 2017

Partida

Lo importante no es lo que han hecho con nosotros, si no lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros.
                                                                                          Jean Paul Sartre

En mi pequeño paso por la vida, he destacado la cobardía como un vicio cada vez más peligroso para la humanidad.

En verdad tenemos tanto miedo al riesgo, que preferimos hacer un hoyo en donde pueda caber cada uno de nuestros miedos con todo y nuestros cuerpos.

Y sí, también tenía miedo, a veces muy poco, a veces mucho, pero cuando te escuchaba no tenía nada, ni siquiera el más chiquito. Y era bonito.

Hasta la fecha todavía sigo sin entender las partidas, entiendo más las despedidas: la cruda voz aprendiendo a decir adiós, pero no, no entiendo ese caminar de tu alguien alejándose de ti, ¿es justo?, ¿y si no es justo por qué entonces es posible?, ¿y si es posible por qué no puede convertirse en imposible si existen los antónimos?

Lo peor es que esta vez soy yo quien decide irse.

Si me arrepentía de algo, era de las veces que te había hecho llorar o el haber inyectado en ti momentos de confusión . No de ti, no de mi, nunca de lo que fuimos, si es que fuimos algo.


Tal vez, simplemente es amor.

domingo, 1 de octubre de 2017

El 19 de septiembre que nos alcanzó

Y tus templos, palacios y torres se derrumben con hórrido estruendo y sus ruinas existan diciendo: de mil héroes la patria aquí fue...

Ya muchos lo dijeron, ese era un día como cualquier otro.

A casi dos semanas aún puedo sentir el miedo, no encuentro mejor terapia para detenerlo que escribiendo, necesito que el temor y la ansiedad se vayan, si bien sé que no para siempre solo les pido un descanso.

Todos tienen razón, era un día más, igual que el anterior. Me encontraba en mi trabajo ayudando a una joven pareja con un problema acerca de una compra que habían realizado, situación que acorde a mi puesto era yo quien tenía que resolverlo. Trabajo en una librería mediana ubicada en la emblemática calle de Versalles dentro de la colonia Juárez, si, Versalles, justo en frente de donde hace 32 años colapsó el hotel que llevaba el mismo nombre de la calle que lo vio caer.

Tranquilidad, hasta que de pronto sentí un mareo y enseguida un grito proveniente de la joven a la que le cotizaba un libro, la cual exclamó con un dejo de nerviosismo: ¡Está temblando! Y súbitamente entra el horrendo sonido de la alerta sísmica. Tenía mi mirada en la computadora mientras sentí como si alguien me empujara con brusquedad, pero no había nadie, alzo la vista y veo a la pareja corriendo hacia la salida luego me fijo en mi jefe que está hincado acomodando unas cajas y ahora soy yo quien grita ¡Está temblando! mientras el piso no me deja en paz. Corro lo más rápido que puedo intentando no caer mientras observó como una señora sale asustada rápidamente de entre los libreros corriendo a la salida. En mi huida me detengo justamente a la mitad de la librería y volteo a ver si mi jefe viene tras de mí, ¡no estaba! así que grito ¡Christian, por favor, está temblando! entonces lo veo ponerse de pie y correr hacia mí, empiezo a observar como los libros caen violentamente, como si una mano invisible los lanzara fuera de sus casilleros haciendo un ruido desastroso ¡zas! ¡zas!, el gran letrero que colgaba con el nombre de la empresa se balancea y está a punto de caer, corro esta vez sin voltear y llego a la banqueta pero el suelo no daba descanso y la tierra me movía con una facilidad que aterroriza, siento que una mano me toma del brazo y me empuja hacia a mitad de la calle, era mi jefe que no me soltaba mientras tratábamos de no caer. el solo podía decirme tranquila, tranquila, ya pasará. Pero mientras la tierra nos obligaba a danzar, lo que mis sentidos pudieron captar fue horrible. Mis ojos se movían a todas direcciones, veía a la gente, abrazándose, corriendo, llevándose las manos a la boca tratando de contener la impresión, algunos lloraban, gritaban, un joven hincado imploraba diciendo: ¡Por favor, que pare, que pare, por favor!, una chica a punto de desmayarse, una señora gritando: ¡mis hijos!. Creí que era otro temblor fuerte como el que nos había visitado antes pero en unos segundos supe que no era así, el crujir de las ventanas de los altos edificios ¡crac! ¡crac! y de repente ¡crash! algo se derrumbó a nuestra derecha y luego a nuestra izquierda, entonces mi mirada se elevó viendo como los enormes edificios se balanceaban, observé como el altísimo hotel fiesta americana no se detenía y fue inevitable no pensar en el hotel Versalles, ¡cras! un cristal del edificio contiguo al nuestro cayó, después solo unos golpes más y una ligera nube de polvo nos cubrió, rápidamente vino a mi el sismo del 85 y sabía que la zona donde estaba había sido muy afectada, creí que algo se nos vendría encima, creí que moriría. Entonces simplemente ya no supe que ver y ya lo único que escuchaba era la alerta sísmica que no se detenía. Ese maldito sonido

Las sirenas se oían por todos lados al igual que los llantos, oraciones y maldiciones. Pero esas sirenas no las soportaba, el sufrimiento y preocupación de la gente me confundía, entre en una crisis de ansiedad y algo fallaba con mi respiración pero no tenía mi inhalador, pensé que si el temblor no me mató con algún derrumbe, lo haría emocionalmente. Mi jefe dijo que entraría por mi inhalador y solo pude decirle: ¡no!, puedo tranquilizarme, pero no entres por favor. Estuve un rato intentando reducir mi agitación y mis nervios tallando mis dedos sobre mis palmas, mi condición fue mi enemiga también. Pasaron diez minutos y el caos continuaba, el ruido, la incertidumbre y a esto se sumaba la desesperación por intentar contactar a la familia y amigos. Mientras intentábamos hacer contacto las noticias cercanas ya se esparcían, unas personas nos dijeron que un edificio en la esquina estaba punto de caer al igual que uno cercano al nuestro, había escombro y vidrios. Vimos un chico salir del edificio con una gran cortada en su abdomen. Llegó un olor a gas que provenía del fiesta americana, la banqueta alrededor de el se había levantado y por ahí se fugaba. Alguien gritó: ¡Que nadie vaya a fumar si es que quieren vivir!

Estuve fuera de mi trabajo como una hora, las primeras muestras de solidaridad no se hicieron esperar, estaba sentada en la banqueta y un chico me dio de su agua y después me dio un abrazo diciéndome que todo estaría bien, así como llegó se fue, Una chica me ofreció su inhalador y se lo agradecí con el alma. Pude hacer contacto con mis hermanos pero no con mis padres, situación que me preocupó bastante ya que ellos se encontraban junto con mi perrito en casa. 

Pasados veinte minutos entramos (mi jefe, un compañero y yo) rápidamente a la librería encontrándonos con una escena desoladora, la librería estaba desecha. Tomamos nuestras cosas y nos retiramos, lo único que queríamos era llegar casa.

No estaba consciente de la magnitud del temblor, hasta que llegué a avenida reforma, habían mares de gente un tráfico increíble, pude entrar a internet para saber la situación en que se encontraba el metro (mi único transporte para llegar a casa) vi que mi línea estaba fuera de servicio pero también pude ver como los vídeos de los derrumbes se filtraban poco a poco por la red. Mi corazón se estremeció y comencé a caminar quien sabe a donde. 

Caminé desde la glorieta de Colón hasta metro salto del agua, el camino fue pesado y desconcertante, vi como la ciudad estaba colapsada, se respiraba la tristeza y desesperación, vi algunas bardas tiradas, escombros, grietas, edificios inclinados y muchos con las fachadas destruidas. Las sirenas no dejaban de sonar. Aún no tenía señal en el celular.

Estaba cansada y nerviosa pero afortunadamente al llegar la estación la línea que me llevaba a casa ya tenía servicio, el trayecto fue duro, había mucha gente pero esta vez sus caras y gestos no me confundían, esta vez los entendía, porque todos llevábamos la tristeza y el miedo a cuestas.

Lo demás ya lo saben, ya muchos se ha contado y escrito, no soy quien para relatar los momentos en los que México poco a poco volvía a ponerse de pie. Esa ayuda y solidaridad interminable que mostraron los mexicanos. Solo puedo pedir una cosa: México quédate así.


Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio...




PD: Anexo algunas de las imágenes que pude captar ese día. También debo decir que mi anterior entrada "Consuelo" va dedicada para quien crea necesitarlo, pero sobre todo para las personas que perdieron más que la mayoría de nosotros.

Abrazos infinitos y fuerza México.