Acércate.

Recuerda que el problema con la locura es que ya no es vista como una virtud.


Bienvenido

Bienvenido
Todo un honor pasar por tu tiempo.

lunes, 29 de enero de 2018

Color de tu mirada

Yo observo el color de tu mirada
y en mis ojos me lamento
por no estar donde el aire se hace fuego,
porque le falten tus labios a mis besos.

Vamos a quedarnos solos esta noche,
solos y muy quietos,
y no dirás que no te quiero
hasta que sueltes tu tiempo de mi tiempo.

Quiero llevarte agua y aire frío
y escurrirme a lo largo de tu cuerpo
con mis manos, mi lengua, mis ojos,
y la punta de mis dedos.

Quien sabe quien pueda como dios
detener el tiempo y cambiar la historia,
y así mover tu cuerpo hacia mi cuerpo.

domingo, 28 de enero de 2018

Pensar

frases de Cioran


La humanidad es una tragedia para este planeta, siempre he creído eso y mi postura no cambiará aunque algunas personas se ofendan cuando me escuchan decir eso. Esas personas que ni siquiera intentan entender y viven felizmente ciegas, embriagadas por las más bellas palabras de los gurús del éxito y la superación. Y en ocasiones yo también he caído antes esas frases y pláticas burdas de estafadores que hacen pestañear a la gente con palabras rebuscadas porque ellos no quieren que pienses y cuestiones si no que acabes convencido. 

Me han llamado muchas veces soberbia y creída por exponer mis ideas con toques de existencialismo y realismo, se han burlado porque siempre he citado a los grandes pensadores del mundo, a filósofos y científicos tachándome de que no tengo un criterio propio, y no, no es eso. Este tipo de pensamiento lo he tenido desde niña, siempre me he inclinado hacia la melancolía y pesimismo y si, acepto que leer a estas personas me ayudó a reafirmar mi concepto del mundo simplemente porque ellos supieron plasmarlo muchísimo mejor. Pero no es solo en la filosofía y la literatura donde he aprendido a pensar si no en otras manifestaciones humanas como el cine y la música (esta ultima la considero la mayor obra de arte de la humanidad), también en la ciencia que es la que me recuerda lo diminutos que somos y que nuestros problemas no pueden ser más grandes que el universo. 

Probablemente me reclames que soy una incoherente porque más arriba he dicho que la humanidad es la peor tragedia del mundo y ahora alabo el arte que los humanos han creado. Lo explicaré, como especie siempre hemos sido malos porque al parecer la naturaleza humana es ser destructiva y me atrevo a decirlo porque a través de toda la historia nuestro comportamiento no ha tenido un cambio significativo, seguimos acabando con todo y no duraremos mucho. Sin embargo puedo decir que los humanos somos lo mismo en un concepto de que igual moriremos, que solo somos un animal más, una especie más que verá su extinción causada por ella misma, por nadie más. Y ahora en un concepto metafísico (como del que habla Aristóteles , nada que ver con Conny Mendez o Scovel Shinn) sé que hay personas valiosas y buenas, que se atreven a hacer muchas cosas por el progreso tratando de hacer el menor daño posible, porque sé que la discriminación es algo malísimo pero de ahí a decir que todos somos iguales no me lo creo. Aunque suene cruel no todas las personas hemos nacido para brillar y cumplir nuestros sueños y que tampoco estamos en esta tierra por un objetivo o una meta porque nosotros somos el propósito mismo y que por más que queramos siempre habrán obstáculos y límites que obviamente nosotros no pusimos en el camino.

Sigo prefiriendo aprender del pensamiento filosófico, de cuestionar y analizar, y soy consciente de que tal vez esos hombres y mujeres de los libros quien saber si fueron buenas personas y que no tienen la verdad (aquí incluso se puede crear un debate acerca de que es la verdad) pero vaya que se acercan a la realidad, porque a pesar del tiempo en el que escribieron gran parte de eso que ellos plasmaron está más presente que nunca, Porque para que la filosofía no sea pura pedantería (y vaya que hay muchos de esos) esta debe surgir del fracaso porque a todos nos ha pasado algo que nos convierte en filósofos, la muerte de alguien, el fracaso de un proyecto personal o laboral, la derrota. A los que siempre les va bien nunca se han puesto a pensar porque no les hace falta. Se piensa cuando de repente hay algo que no funciona, cuando algo nos hace abrir los ojos, hasta una pesadilla nos puede poner a pensar. Cuando nos estremece un horror. La filosofía nos permite cuestionarnos y ser honestos con nosotros mismos, a no conformarnos con lo existente.




Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar. 
Fernando Savater 









El mundo es porquería

Hace aproximadamente un mes, cuando andaba recuperándome de mis manifestaciones personales, alguien me comentó sus propias reflexiones:

“El mundo es porquería, lo es. Es una porquería y punto. Yo reciclo, uso focos ahorradores y cierro la llave mientras me lavo los dientes. Nada de eso salvará el mundo.”
Por un momento me pareció algo muy inteligente. No porque fuera algo que no se me hubiera ocurrido antes, sino porque lo dijo con ese toque ácido que me llegó al corazón. Sólo le faltó decir que quería poner una bala en la cabeza de cada panda que no se reprodujera para salvar la especie.
Me pareció muy inteligente, y me pregunté qué carajo nos pasa a algunos que parece que tenemos una obsesión por salvar el perro mundo, una obsesión que nos impide dormir por las noches, que no nos deja sonreír tranquilamente.

Qué urgencia más extraña la nuestra. Cómo si el mundo hubiera hecho algo por nosotros. Como si la humanidad fuera un regalo para este planeta.


A veces me da mucha envidia toda esa gente que, teniendo acceso a la misma información que yo sobre el estado del mundo, consigue vivir felizmente en un estado de ensueño. Me pregunto cómo hace uno para mirar hacia otro lado todo el tiempo e ignorar el dolor.

Los automóviles siguen funcionando con petróleo usando una tecnología que tiene muchísimo tiempo, llenando la atmósfera de humo y consiguiendo que nos ahoguemos lentamente en nuestra propia porquería. Cada día quedan menos árboles. Cada año se fabrica y se pone en las tiendas más y más basura inútil que nadie necesita pero que compra para justificar sus horas semanales de explotación laboral. Poca gente cree que el trabajo que realiza tenga un impacto positivo en el mundo, sino todo lo contrario. Muchos siguen sin reciclar la basura, y los que la reciclamos rezamos para que el señor de la basura no la vuelva a juntar después y a enterrarla en la montaña, lugar del que inevitablemente un día volverá. Yo tiro las pilas a los contenedores especiales, pero cada vez que lo hago pienso en todas aquellas personas que las echan a la basura común, así nomás. Supongo que a ellos nunca les explicaron el problemota que se puede generar. Quizá mi problema es que sé demasiado. En cualquier caso no hace falta pensar mucho para saber que la suciedad que se mete debajo de la alfombra vuelve a salir después. Imagino que en el fondo les importa muy poco, que son conscientes de que la vida es corta y que no serán ellos los que sufran las consecuencias. O si las sufren, no será hoy. A ver qué ponen en la tele. Industrias farmacéuticas perpetuando los mismos problemas que dicen resolver, vendiendo a precio de oro el elixir de la falsa felicidad, y babosos como yo criticándolos. 

Se continúan provocando guerras, se continúan creando armas, se continúan silenciando opiniones.

El país está lleno de ratas y desalmados. Creo que un día me largaré para no verlo. No puedo más. Políticos azuzando el fuego del nacionalismo tratando de sacar un beneficio electoral, revolviendo el mar para ser luego ellos mismos los únicos que obtienen ganancia. Políticos trincando comisiones, permitiendo que se regale hasta el último metro cuadrado de una costa de un país privilegiado.. Y los demás mirando hacia otro lado, comprando viviendas para especular y metiendo un BMW en la hipoteca a interés variable, no sólo consintiendo la corrupción política sino echando carbón a su caldera, admirando a aquellos que manejan lo que ellos no tienen la oportunidad de robar. Y ahora, después de años de alimentar el espejismo, viene la parte en la que el castillo de naipes se viene abajo, la parte en la que toca tragar heces, la parte en la que la suciedad sale de debajo de la alfombra y hay que lidiar con ella.



Me pregunto cómo hace la gente para mirar hacia otro lado y, no ya ser feliz sino parecerlo. Cuando miro a México siento vergüenza, y si intento mirar hacia otro lado sigo oliendo el olor que destila. Y, sinceramente, se me hace un nudo en el estómago y se me inundan los ojos. Lo único que puedo hacer es mirar a mi alrededor y aguantarme las ganas de "echar bronca", y esperar que la gente aprenda la maldita lección, que aprendan que ellos no son sus trabajos, que no son sus cuentas en el banco, que no son los coches que tienen, que no son el contenido de sus carteras, que no son los restaurantes caros a los que van, ni los putos pantalones que llevan puestos. Son la mierda cantante y danzante del mundo. 

Quizá, después del desastre, haya quien lo comprenda esta vez, entienda que no es un hermoso y único copo de nieve, sino que es la misma materia orgánica en descomposición que todo lo demás. Todos somos parte del mismo montón de mierda.


La mayoría de personas de mi generación nacieron en una sociedad libre y organizada. Siempre han tenido más de lo que han necesitado. No han conocido el hambre. Han tenido una educación decente. Lo hemos tenido todo hecho desde el principio, y en vez de aprovechar ese impulso para llegar más lejos, hemos dado un paso atrás.

Nos han hecho creer que la felicidad se esconde en el siguiente modelo de iPhone, en un coche caro, en unas bolsa de diseñador, en la final del mundial de fútbol. Algunos de nosotros hace tiempo que nos dimos cuenta de que la felicidad que esas cosas nos proporcionaban no duraba ni una semana, y nos empezamos a preguntar qué era lo que daba la felicidad realmente. Nadie tenía una respuesta satisfactoria para nosotros.

Como decía Tyler, de El Club de la Pelea:

“Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy enojados”.
¿Y qué podemos hacer? De entrada no mucho. La misma persona del principio me contaba su camino personal:

“Hace tiempo leí un libro de ciencia ficción de Neal Stephenson, “La Era del Diamante”. En uno de los pasajes hacía referencia al sintoísmoel conocimiento debe ir de dentro hacia fuera. Primero debemos conocernos, entendernos, aceptarnos y después proyectarnos hacia fuera; conocer, entender y aceptar a los demás y al mundo para que así el mundo pueda conocernos, entendernos y aceptarnos. Esa es la vía que sigo desde entonces: conocerme a mí mismo, conocer al resto y hacer que me conozcan.
Creo que eso ayudará al mundo, en algún plano. Lo único que le falta a este puto mundo es pararse a escuchar”.

Yo también creo que esto ayudará al mundo en algún plano. Pienso que el mundo se parará a escuchar cuando tengamos algo interesante que decir. Y quiero que el mundo piense un poco más, aunque sea un poco. 

De momento, a los que ya sabemos que no somos un hermoso y único copo de nieve, nos queda la responsabilidad de empezar a considerar nuestro papel en el mundo. Eso y seguir reciclando, usando focos ahorradores y cerrando la llave mientras nos lavamos los dientes.

Lo estamos haciendo muy bien.





domingo, 7 de enero de 2018

Siempre me quiero morir

A mí nadie me quiere cerca porque siempre me quiero morir. Y lo entiendo.

¿Porqué has de gastar tu tiempo en alguien que cada día vive con ganas de darse un balazo en el corazón? Cansa, provoca pesadez y mal humor. Es mejor mantener la distancia. Ignorarlo y seguir con tus asuntos.

Estoy sola, aunque tal vez no lo quiera, ¿o si lo quiero? De cualquier forma no es tu culpa.

Te pido una disculpa pero he intentado mil veces evadir pensamientos sumamente realistas y desoladores. Me detesto y envidio hasta la persona más miserable del mundo simplemente por el hecho de no ser yo. Pero es que habito un mundo que está muerto. El pensamiento convalece por el brutal ataque del significado.

El poco aire que queda nos somete en cada inhalación a seguir funcionando como unas máquinas, sin deseos, sin sensaciones. Es tan escaso que no llega a nuestro cerebro y su ausencia  asesina a las neuronas que antes de morir ya se encontraban huérfanas.

Nosotros, avaros de la nada intentamos ser codiciosos de la moral impuesta, esa que nos posiciona como personajes de un rol protagónico en la ficción que algunos llaman realidad. En este aniquilo en donde el placer es un objetivo, la felicidad es un producto, el amor es caridad y la caridad es miseria. No somos otra cosa que cuerpos vacíos, escasos de valentía para enfrentar a ese peregrino que deambula en nuestro interior, que nos enajena de lo propio. Pero ya pronto dejaré de ser una cobarde.

Mientra seguiré viviendo con este dolor del que no se habla, este dolor que se disfraza, este dolor que no se toca, este dolor que ya casi no se siente, este dolor que pronto se extinguirá.


viernes, 29 de diciembre de 2017

No seré

No seré yo quien despierte tus noches,
quien comparta tus sueños,
quien disfrute tus goces.

Yo no seré quien festeje tu vida
quien consuele tus duelos,
quien cure tus heridas,
quien cobije tus miedos.

No seré yo quien descubra contigo
otros mundos.

Yo no seré quien tape tu frío,
quien te sirva de abrigo.

No seré yo quien serene tus iras
quien calme tus caprichos,
quien despierte tus celos,
quien aguante tus quejas.

No seré yo quien evoques por el día
Tú serás quien anhele por la noche
No seré yo quien revivas en tus sueños
Tú serás quien falte en mis goces.


Mi vida incompleta, mis heridas abiertas…

Y es que tal vez nunca has existido ni existirás.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Deseos necesarios

Este deseo de escapar, desprenderme de lo absurdo, desaparecer silenciosamente y no dejar rastro. Deshacerme de esta carga propia y ajena que la razón impone pero el corazón desecha.

No mirar nunca más un espejo, reflejo solo de mi apariencia y jamás de mi esencia, vestir mi alma de transparencia sin tener miedo a lo que se vea o no se vea de ella.

Olvidarme de quien fui, que hice o dejé de hacer, del ego que tanto me asfixia y me condena.
Borrar toda marca de agua en las imágenes que definieron en algún momento la vida, volverlas anónimas y que el tiempo inclemente borre mis rasgos de ellas.

Despedirme de la filosofía, ser simple y serena.

Deshacerme de cada palabra que me define porque me encarcela y así hacer que los barrotes desaparezcan.

Ya no repetirme buscando salidas en un laberinto donde siempre abro las mismas puertas.

Decir adiós sin sentir la ausencia ni llorar pérdidas, poner fin en forma sencilla sin ninguna espera en una despedida sincera.

Salir del sopor de las noches en vela y que se rompan los cristales que me protegen.


viernes, 3 de noviembre de 2017

Entre el ser y estar

Estoy en mil lugares y de ninguno soy. Paso como el viento, arrasando la calma y apaciguando tempestades;  mas no permanezco al tiempo. Sólo soy de un sitio al que me agarro para no perderme, al que vuelvo siempre para encontrarme, para que los verbos ser y estar se reconcilien. Allí estoy y soy al mismo tiempo, allí, en un paraíso cercano donde no se finge y se es quién eres, allí en aquel lugar que me abraza y me cobija con su calidez perpetua y el suave frió que calma el calor más sofocante.

He querido ser y no estar; tantas veces como he amado, he querido ser, pero sólo he estado. Y me he esforzado por encontrar un nuevo sitio en el que ser, en crear una nueva esencia de mi misma, completada por otro que le dé valor e importancia a la insignificancia mísera de mi propia esencia en la inmensidad de tantos entes. Y aunque a veces he creído formar parte de un nuevo lugar, inventado y realizado a medida para mí, un lugar que no sea allí, un lugar aquí, he encontrado que quedan cosas por decir, que el alma se resiente al dejarse doblegar del todo, que el corazón ha estado dispuesto tantas veces a ser, que ahora se conforma con estar. Porque los demás sólo han estado cuando yo he querido ser, porque mi alma ha aprendido que es mucha renuncia darse y mostrarse del todo , aunque lo sigue intentando, no consigue otra alma que la quiera escuchar, que la vea tal cual es, que encuentre de, un solo golpe de vista, toda su existencia. Aunque entre tanto juego verbal de nuestro precioso idioma he comprendido la importancia del estar. Sólo se es de un sitio al que todos volvemos cuando otros seres ya no nos dejan estar. Queremos ser pero estamos porque los seres no pueden dejar de ser lo que son para convertirse en otra cosa. La almas son difíciles de mostrar porque no están, sólo son y estando, somos, sin darnos cuenta, parte también del otro, aunque el otro no quiera ser y no se muestre del todo. Estoy  en el mundo y sé quién soy.   

¿ Es suficiente?